Injerto óseo. Cirugía ósea preimplantaría

Para colocar implantes dentales, es necesario tener una cantidad suficiente y de buena calidad del hueso. Si el hueso maxilar está atrofiado esto no significa que usted tiene que usar prótesis removibles para toda  la vida (descubra las causas de la atrofia ósea). En estos casos el cirujano dentista puede recurrir al injerto de hueso o a la cirugía reconstructiva preimplantaría.

¿Qué es un injerto óseo

El injerto óseo es un procedimiento quirúrgico que reemplaza el hueso que falta con hueso artificial, natural o sintético. El injerto de hueso es más comúnmente utilizado en la odontología con el fin de poder colocar implantes dentales (véase el vídeo a continuación: “Injerto óseo para la implantologia mandíbula inferior) y también en los siguientes casos:

  1. para llenar el espacio que aparece después de la extracción del diente;
  2. después de la eliminación de quistes óseos o defectos periodontales;
  3. en los casos de defectos óseos postraumáticos, con la pérdida de los dientes;
  4. corrección de defectos óseos;

Actualmente, se utilizan, los siguientes métodos para el injerto óseo:

  1. Elevación de seno maxilar;
  2. Regeneración Ósea Guiada (GBR – Guided Bone Regeneration)
  3. Injerto en bloque
  4. Expansión de Cresta Ósea

Haga clic en cada uno para obtener más información.

El injerto de hueso no se recomienda en las siguientes condiciones: 

  1. en el caso de la diabetes;
  2. trastornos de la coagulación;
  3. los pacientes tratados con quimioterapia;
  4. consumo de medicinas anticoagulantes, inmunosupresores o antiepilépticos.

Cuando se hace cirugía reconstructiva preimplantaría y tambien postimplantaria no es recomendable el abuso de tabaco y alcohol, ya que pueden presentar algún riesgo en la osteointegración. Está clínicamente probado que los procedimientos de injertos óseos son seguros y eficaces, que permiten la inserción de implantes más largos, es decir que son más duraderos en el tiempo.